Compromiso institucional
Una parte del trabajo del despacho se presta sin honorarios. No es una concesión ni un gesto de imagen: es una obligación que la profesión lleva consigo desde su origen.
Pro bono publico —«por el bien público»— designa el asunto que el abogado asume sin cobrar honorarios, porque quien lo necesita no está en condiciones de pagarlos y el derecho en juego no admite quedarse sin defensa.
El compromiso es con el trabajo, no con el descuento: un asunto pro bono se estudia, se prepara y se litiga con el mismo criterio, la misma preparación y la misma reserva que cualquier otro del despacho. No hay expedientes de primera y de segunda.
La atención se concentra donde la falta de defensa produce un daño que después no se repara. Con carácter orientativo:
La lista orienta, no limita ni obliga. Cada solicitud se valora por sí misma.
Lo que no es. Este canal no presta asesoría legal inmediata ni sustituye una consulta. Enviar un correo no crea relación abogado-cliente: esa relación nace únicamente cuando el despacho acepta el asunto por escrito.
Si su asunto tiene un plazo que vence en días, dígalo en la primera línea del correo y acuda además al recurso de defensa pública que corresponda: la valoración del despacho lleva su tiempo y un plazo procesal no espera.
Todo lo que se comunique al despacho durante una solicitud pro bono queda amparado por el secreto profesional, se acepte el asunto o no. Ni el nombre del solicitante ni el contenido de su consulta se comentan con terceros, ni se emplean como referencia del despacho.